Agosto 20 y septiembre 5 de este 2007 marcan el aniversario número 30 del lanzamiento de las misiones Voyager 2 y 1 respectivamente. Siendo probablemente las dos misiones más exitosas en la historia de la NASA a la fecha, me sorprende que el público en general sepa tan poco de ellas. En especial del simbólico mensaje contenido en el así llamado Golden Record, considerando que hay un libro completo explicando las razones que el comité lidereado por Carl Sagan y Frank Drake tuvieron para escoger las imágenes, sonidos y palabras que fueron enviadas en ese ecléctico paquete.
Por supuesto, para algunos “divulgadores de la ciencia” es mas fácil opinar que el uso de la mariguana de Carl Sagan pudo haber provocado muchas de estas decisiones, o al menos es más gracioso de imaginar, pero considerando todo el trabajo que se tomaron en aquellos años por unas probabilidades casi nulas de tener éxito en contactar realmente inteligencias extraterrestres con este mensaje, me parece en exceso frustrante que se minimice este gran esfuerzo colectivo.
“Muchos de los asesores recalcaron que la recepción del mensaje por parte de una civilización extraterrestre era como mínimo dudosa, mientras que su recepción por los habitantes de la Tierra estaba garantizada: el público tendría acceso eventualmente al contenido del mensaje, como ha sucedido de hecho gracias a esta obra. Como dijo Oliver[*]: ‘La posibilidad de que algún extraterrestre llegue a ver la placa es sólo infinitésima, pero no hay duda que la verán miles de millones de terrestres. Por lo tanto su función real es interesar al espíritu humano, hacerlo crecer, y convertir en una esperanza grata de la humanidad el posible contacto con una inteligencia extraterrestre.’ Heinlein[*] propuso que se equipara el Voyager con un reflector angular de radar, para que pudiera dar con él alguna futura generación de naves terrestres rápidas capaz de alcanzar y aproximarse a este antiguo delericto. Arthur Clarke[*], en una llamada telefónica desde Sri Lanka el 3 de enero de 1977, recomendó incluir en la placa un mensaje para nuestros remotos descendientes diciendo ‘Por favor no me toquéis, dejadme continuar hacia las estrellas’, mensaje que él defendía, entre otras cosas, porque era una declaración de fé en que nuestra civilización persistiría el tiempo suficiente para poder leer este mensaje.” Carl Sagan, “Para tiempos y seres futuros”, Murmullos de la tierra, 1978.
[*] B.M. Oliver, vicepresidente de investigación y desarrollo de la Hewlett-Packard Corporation, junto con Robert A. Heinlein y Arthur C. Clark, autores de ciencia-ficción, formaron parte del grupo de asesores organizado por Sagan para discutir propuestas sobre lo que se podría incluir en el mensaje del Golden Record.
El 15 de agosto del año pasado el Voyager 1 alcanzó la distancia al Sol de 100 Unidades Astronómicas, lo cual significa que esta a más de 100 veces la distancia del Sol de lo que se encuentra la Tierra. Tendrá que pasar más o menos otra década antes de que alcance espacio interestelar. Tendrían que pasar más o menos unos 40,000 años antes de que pudiera acercarse a otra estrella de la galaxia. Pero afortunadamente, el Golden Record fue creado para durar mas de mil millones de años. Creo yo que pocos objetos modernos creados por el hombre pueden provocar tal introspección en nuestros sentimientos de insignificancia e impermanencia como éste, considerando que más que ser un objeto artístico, es un constructo científico, o al menos una curiosa y realmente irrepetible combinación de ambos. No es raro para mí entonces que el Golden Record, como parte que es de la misión Voyager, reciba una posición prevalente en la cultura popular, aunque poco se haga por divulgar su verdadero simbolismo.